Complejo Educacional Padre Las Casas -PADRE LAS CASAS - Región de La Araucanía
Título iniciativa:

Derechos humanos como asignatura obligatoria en el sistema educativo chileno




La actualidad acusa una agudización de los conflictos sociales. La democracia parece no convencer a los países. Los discursos de los líderes políticos y religiosos enarbolan ideas de odio y discriminación arbitraria contra determinados grupos y minorías. Y el derecho a una vida digna, pacífica, con oportunidades, en un medioambiente saludable parece no ir más lejos que el acto legislativo y reducido finalmente a oportunas declaraciones en prensa de palabras de buena crianza por alguna autoridad política o algún líder de opinión.
No es que se quiera ver todo con un filtro pesimista, pero, el panorama recién expuesto es alarmante, más allá de cualquier otra conquista a nivel tecnológico, científico o social. Pues, la sociedad post industrial, la sociedad del consumo, parece haber perdido la sensibilidad en relación con la dignidad de la especie humana.
La historia de los derechos humanos podría imaginarse como producto obvio de la asociación entre personas, hace ya más de 200 mil años, cuando los homos sapiens emigran desde África a Europa. Tal vez no existía entre ellos la palabra Derecho, pero, las sociedades tribales podrían conceder a cada uno de sus miembros un estatus igualitario en dignidad y acceso al producto que resulta del trabajo colectivo. Los romanos hablarán después de un Derecho Natural que otorgaba el "título" de persona incluso a los esclavos que eran tratados como bienes "muebles" en el derecho privado. La edad media europea desarrollará un derecho canónico donde los valores y principios cristianos se manifiestan en forma de prohibiciones y sanciones contra las normas de la Biblia y de paso censuran a los practicantes de la religión judía. Tras el cisma del cristianismo y el desarrollo del mercantilismo, la sociedad moderna en el "viejo" continente, inicia la consolidación de los derechos del individuo mediante leyes que instituyen la libertad de conciencia y la libertad de culto, no sin antes haber perseguido y torturado a los reformistas y protestantes como herejes. Esta liberalización de la conciencia se refuerza con la "ilustración", la Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa. Y más tarde la Revolución Bolchevique coloca "en la agenda" de todas las naciones "los derechos sociales de los trabajadores". Súmese los logros del feminismo tales como el derecho a sufragio, o el de los derechos civiles de los grupos afrodescendientes en Estados Unidos, el de los Estudiantes en París (mayo de 1968) o México (octubre de 1968), o los movimientos de los derechos LGBT desde el siglo XX.
Como se puede observar, la historia de los derechos de las personas son parte de una larga y dramática historia de toda la especie humana. Y hoy, tras dos décadas de siglo XXI, pareciera que muy pocos recordaran o les importara todos esos dramas. Guerras, torturas, secuestros, trata de blanca, represión violenta contra movimientos sociales, depredación y contaminación del medioambiente que perjudica la salud de comunidades enteras, crímenes de odio por motivo de sexo, género, y raza.
Estas aberraciones de la sociedad global por cierto existen no por que falte tutela por parte del Derecho Internacional o de los debidos derechos nacionales. De hecho, y dejando de lado los orígenes universales de su observancia, los DD.HH. tienen un desarrollo formal tal y como lo vemos hoy desde fines del siglo XVIII (en EE. UU. y Francia). En 1924 se firma la Declaración de Ginebra de los Derechos del Niño y en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos con el patrocinio de en ese entonces reciente Organización de Las Naciones Unidas. Desde entonces son muchos los tratados y actualizaciones que se han firmado sobre esta materia y Chile no ha estado ausente.
En relación con las amenazas que sufren los DD.HH. en el mundo, Chile, pareciera gozar de una situación más protegida. Pero, por un lado, tenemos un mundo más globalizado e interconectado, lo que hace más probable que algunos de estos males, nos afecte, ya sea como consecuencia del aceleramiento y apertura de los circuitos económicos, ya sea como imitación de las fórmulas discursivas de tono populista e intolerante de países como EE. UU., con fines electoralistas. Por otro, tenemos una memoria latente de intolerancia contra quienes exigen sus derechos y defienden su dignidad, y, además, una memoria de uso de la fuerza y del autoritarismo, para salvaguardar que los cambios sociales no alteren un orden que asegura privilegios y poder para unos, y desposesión y subordinación para otros como lo ejemplifican los lamentables sucesos de 1973 y la condición marginal en la que se mantiene al Pueblo Mapuche desde que se invadió el Wall Mapu.
La propuesta es cultivar el tema de los DD.HH. en Chile, relevando su rol primordial para una sociedad pacífica y armoniosa, amante del bienvivir (küme mongen), sobre la base del amor a la libertad y la virtud (responsabilidad y participación) en el orden republicano y democrático de la comunidad nacional.


Los DD.HH. en Chile son promovidos y defendidos por la ley, desde La Constitución Política de Chile (C.P.) hacia abajo. Como una señal de mayor relevancia, el Ministerio de Justicia cambió de nombre el 2016 llamándose actualmente Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Por último, los DD.HH. en el curriculum nacional cuenta con la Ley 20911 (2016) que crea el plan de formación ciudadana para establecimientos, dentro del cual corresponde abordar la materia de los DD.HH.
Lo anterior entrega antecedentes locales y actuales relativos a los avances que se han realizado en Chile en la materia que aquí se ha abordado. Además, la diputada Carmen Hertz también presentó una iniciativa para legislar sobre la inclusión de un ramo de DD.HH. para educación básica y media. Esta iniciativa pretende reforzar el rol del tema en la formación de la niñez y la juventud, a partir de la historia de la violación de los DD.HH. ocurrida durante la dictadura cívico-militar liderada por Augusto Pinochet.
En consideración a estos antecedentes, el proyecto que se va a presentar en esta instancia se justifica por abordar por un lado con más generalidad el tema sin dejar por ello, de localizarlo como lo que pretende el proyecto de la diputada Hertz. Y es que, entre otras cosas, la violación de los DD.HH. en Chile no se reduce solo a los detestables episodios registrados por ejemplo, en el Informe Retting o en el Informe Valech. También deben ser consideradas las violaciones a los DD.HH de los pueblos indígenas de Chile, los cuales han sido severamente lesionados desde mucho antes y hasta el presente. O los derechos a la libertad de conciencias, de culto, de la propia sexualidad, que actualmente se ven atacados por grupos que operan con violencia física y verbal desde el odio y el fanatismo.
Otra diferencia con proyecto anterior o con lo que ofrece el curriculum actual, es la convicción de que los DD.HH. no pueden articularse curricularmente como si se tratara de otra materia más de la enseñanza escolar, como si fuera posible aprenderlo solo como saber declarativo. La convicción que mueve al proyecto es que el valor de los DD.HH. es radicalmente antropológico y humanista, y que como tal, debe ser un contenido sensibilizado, practicado y evaluado también desde la convivencia escolar a partir de una institucionalización de la participación de las comunidades en la confección del manual de convivencia usando las habilidades sociales y cívicas que van desarrollando los estudiantes en la asignatura de DD.HH., teniendo en cuenta por ejemplo, la prioridad de proteger y empoderar a los más vulnerables por un lado, así como desarrollar nociones de ecología social y autorregulación de la personalidad por parte de aquellos sujetos capaces de ejercer más presión, fuerza o influencia sobre los demás.
Es, de gran relevancia que la comunidad no solo enseñe, sino que cultive la noción de DD.HH. logrando que todas las personas se predispongan a promover y proteger el bienestar de todos.
Una de las ideas es que el proyecto de la asignatura de DD.HH. precipite a los docentes directivos a liderar un proceso de cambio que incluya que la actividad escolar resulte íntegramente armoniosa, mediante una reorganización del régimen lectivo que permita que las asignaturas tradicionales se agrupen y permitan el abordaje complejo del desafío del bienvivir, logrando que los contenidos y habilidades trabajados en la asignatura de DD.HH. sean como mínimo aludidos en otras clases cuando no derechamente relevados.
En conclusión, la asignatura y más aún, el cultivo del tema DD.HH requiere de un sistema que trabaje en torno de él, pues no hay desarrollo civil sin la capacidad de vivir juntos en armonía, aceptando la diversidad que impone una sociedad mundial, integradas por personas de todas las etnias, todas las identidades, todos los idiomas, y que la gran mayoría, se encuentra en una situación incierta y vulnerable.